Cuidar la gestión financiera de una gran empresa es una tarea difícil pero gratificante. Todos los detalles requieren de gran atención, y los costos deben ser calculados con precisión.

Por lo tanto, quienes tienen un mejor conocimiento del mercado y entienden cómo funciona tienen una ventaja. Tener una comprensión más profunda del mito de la liquidez puede ser de gran ayuda en términos de toma de decisiones. ¡Siga leyendo para saber más!

¿Por qué la liquidez es una trampa?

El economista británico John Maynard Keynes, en su trabajo de 1964, clasificó la economía como un proceso continuo en el que fluye el efectivo. Dentro de este flujo, los costos de una persona representan las ganancias de otra, y así sucesivamente.

Para él, una crisis económica es causada por un factor psicológico que motiva a los consumidores a ahorrar, a economizar o a invertir, más de lo que consumen y gastan, creando un nuevo ciclo. Este nuevo orden es un círculo vicioso, en el cual circula cada vez menos dinero hasta que conduce a un colapso económico.

Keynes también creía que la relación entre la Eficiencia Marginal del Capital (MEC) y las inversiones es negativa, ya que la tasa de rendimiento en comparación con los costos debería exceder la tasa de interés, lo que no ocurre cuando hay una recesión, y esto alimenta a este ciclo vicioso todavía más.

Teniendo esto en cuenta, la trampa en términos generales es que, cuando las inversiones caen, las ganancias aumentan y viceversa.

¿Por qué la trampa de liquidez es un mito?

En un artículo publicado por Mises, Brasil, el especialista Frank Shostak hace críticas pertinentes al pensamiento de este teórico británico y propone otra visión de esta llamada trampa: “Al contrario de la opinión popular, una trampa de liquidez no surge debido a un incremento masivo en la demanda de dinero por parte de los consumidores, sino más bien surge como resultado de una política monetaria débil que infringe un daño severo a los ahorros reales de la economía.”

En otras palabras, esta “trampa” de liquidez es un mito, porque tiene un efecto real, no solo en la valoración de un negocio, sino también en las inversiones realizadas y en la tasa de retorno.

¿Cómo sucede esto en la práctica?

La economía Japonesa de la década de los 90 se utiliza con frecuencia como un ejemplo de la supuesta trampa de liquidez. Richard C.B. Johnsson, Doctorado en Economía, utiliza un gráfico para demostrar, en otro artículo para Mises, que esta teoría con respecto a Japón no es contenible.

La misma lógica es válida para la administración de un negocio. João Carlos Hopp y Hélio de Paula Leite, ambos profesores de la FGV (Fundación Getúlio Vargas), en un trabajo académico publicado en 1989, afirman que “incluso si usáramos el valor del mercado (y no el valor de costo) como base para la valoración los activos, el valor neto no sería una aproximación válida del valor de una empresa. El valor de una empresa se basa en sus ganancias futuras ”

Una corporación debe protegerse a estos riesgos con decisiones asertivas, empleando una gestión de negocios impecable en la que la planificación se alinee con los objetivos de crecimiento. Es importante tener activos que puedan ser convertidos rápidamente en dinero, pero se debe considerar también el futuro.