Al abrir un negocio, todos los empresarios desean ganar dinero.

Esto es algo bastante obvio. Ocurre que la lucratividad y la rentabilidad son muchas veces consideradas iguales por los empresarios. Pero, ¿Será que son lo mismo? La respuesta es: No.

Es esencial hacer un estudio acerca de la diferencia entre estos conceptos en el mundo de la gestión y las finanzas, de modo que un empresario sea capaz de administrar mejor su negocio.

Es decir, por eso es que los conceptos tienen significados diferentes. ¡Si quiere saber más sobre el asunto, continúe leyendo este texto y elimine sus dudas de una vez por todas!

Más detalles sobre la Lucratividad

La lucratividad de una empresa, como su nombre sugiere, tiene que ver el lucro. En otras palabras, se considera que una empresa da lucros, dependiendo de la relación entre la utilidad neta y sus ingresos totales.

La forma más básica para calcular la lucratividad de una empresa es la siguiente:

Lucratividad = Utilidad neta x 100 ÷ Ingresos totales

Recuerde que la unidad neta o ingreso total de una empresa se calcula luego de deducir los gastos; y el ingreso total es la cantidad total recibida por el negocio. La lucratividad es un indicador de eficiencia operacional, cuyo resultado es dado de forma porcentual.

Más detalles sobre el Rentabilidad

La rentabilidad, por otro lado, es la capacidad de un negocio de generar ingresos. A diferencia del lucro, que apunta a los ingresos generados por la empresa, este indicador se refiere a las inversiones en productos. En otras palabras: es la capacidad de una empresa para invertir en el producto, de manera que este genere ganancias.

Como regla general, para averiguar la rentabilidad de un producto o de una empresa, es preciso hacer un análisis de las ventas previas. Si la inversión realizada es menor a los ingresos obtenidos, se considera rentable. Y, para que un proyecto sea rentable, tiene que tener más ingresos que los egresos generados por costos fijos y otros gastos.

Esta referencia también se da como porcentaje. El cálculo la rentabilidad para una empresa es el siguiente:

Rentabilidad = Unidad neta x 100 ÷ Inversión

Entienda la diferencia en la práctica

El principal problema con estos dos conceptos, y la causa principal de la confusión entre ellos, es el hecho que la lucratividad y la rentabilidad no necesariamente van de la mano. Las empresas lucrativas no siempre son rentables y vice-versa.

Por ejemplo: Muchas personas creen que un gran número de ventas implica, automáticamente, que las mercancías en cuestión son lucrativas y tienen una buena rentabilidad. Ahí es donde está el error: A pesar de que el producto exhibe señales de rentabilidad, una vez que este se mantenga mucho tiempo en inactividad, no necesariamente será considerado como lucrativo.

Esto es porque el lucro lleva en consideración el precio del producto. En este caso, si el precio es más bajo que el de la competencia, es natural que sea más vendido que otros productos de la competencia. Pero, si el valor es mucho menor al valor ideal, en contraste con los gastos de la empresa, entonces no tendrá un buen lucro para la misma. El producto es rentable, pero no es lucrativo.

Después de esta lectura, es incuestionable la importancia de tener en cuenta tanto la rentabilidad como la lucratividad de su empresa, a fin de saber dónde, cuándo y cómo invertir. Centrándose en solo uno de estos aspectos puede ser fatal para la vida presupuestaria de su establecimiento. Y confundir los dos conceptos puede causar problemas graves en su negocio.