Cuando llega el momento de la divulgación de los resultados por parte de las empresas, muchas informaciones, principalmente las que poseen carácter financiero son difíciles de interpretar por quien tiene menos conocimiento técnico.

Incluso aquellos profesionales que poseen más experiencia pueden enfrentar algún tipo de problema para analizar la información financiera y definir rumbos futuros para una entidad. En estos casos, un indicador bastante utilizado es el Ebitda, que presenta informaciones financieras, pero con carácter gerencial.

¿Usted sabe para qué sirve el Ebitda? ¡Veámoslo ahora!

El concepto del Ebitda

El Ebitda viene de una sigla en inglés, que significa, “Earning before Interests, taxes, depreciation and amortization.” Traducido al español sería llamado Baiida que significa “Beneficio antes de los intereses, impuestos, depreciación y amortización”.

Este sirve para identificar cuánto una empresa consigue crear dinero en sus operaciones principales, sin tomar en cuenta los efectos, tanto tributarios como los intereses y cargas. También desconsidera la depreciación y la amortización, pues, aunque afectan el resultado, no representan desembolsos financieros.

El Ebitda es importante, pues se representa como un complemento para las informaciones de beneficios y rentabilidad de un negocio. Esas informaciones representan obligaciones legales y, muchas veces, no poseen el aspecto gerencial y estratégico necesario para una toma correcta de decisiones.

El cálculo del Ebitda

Para calcular el Ebitda, se debe partir del beneficio operativo, que no es más que los ingresos netos, estos ya sin los impuestos, deducidos de los costos, gastos operativos y los gastos financieros, aquellos incurridos con intereses y cargas financieras.

Una vez obtenido este aporte, deben ser añadidos los valores relacionados a la depreciación y la amortización. Estos valores están tanto en los costos como en los gastos operativos y representan gastos solo económicos y no financieros.

Los intereses y cargas deben ser retirados, pues representan esfuerzos de una entidad que no está ligada a la generación directa de la caja. En este caso, también deben añadirse al beneficio operativo antes de los impuestos.

Si bien es de naturaleza voluntaria y no obligatoria, la divulgación del Ebitda ya ha sido realizada por empresas de canal abierto, todo para aumentar el nivel de divulgación de informaciones para la sociedad y también para facilitar el trabajo de los analistas.

Los Usos del Ebitda

A pesar de tener sus limitaciones, como cualquier índice, el Ebitda puede calcular la productividad y la eficiencia de un negocio, ya que elimina los efectos de financiamiento de ítems no financieros. Cuando se analiza de forma histórica, se puede determinar cómo la empresa está evolucionando en términos de generación de caja operacional y de productividad.

Una limitación con relación al uso del Ebitda está ligada justamente a la reinversión, factor ligado a la generación de la depreciación de un negocio. La necesidad de reinversión varía de negocio a negocio, pero el hecho es que el Ebitda desconsidera los efectos de la depreciación en su cálculo.

El Ebitda es un indicador muy utilizado y con gran relevancia, pero debe siempre ser utilizado en conjunto con otros indicadores para poder traer los mejores resultados para un negocio.